Introducción básica a los cetáceos del Estrecho de Gibraltar
calderon comun (5)
delfin comun (3)
delfin listado (1)
delfin mular estrecho (7)
calderon comun (7)
orcinus orca
sperm whale (7)
rorcual comun estrecho (2)

 

El Estrecho de Gibraltar es el nexo de unión entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, dos mares muy distintos en lo referido a salinidad y a temperatura del agua, lo que hace de este área un ecosistema rico y único en el mundo, dando cobijo bajo sus aguas a numerosas especies animales, y a un gran número de cetáceos y otras especies, algo que se ve también favorecido por la profundidad media de 700 metros que posee el canal, teniendo su punto máximo en las cercanías de Ceuta con poco más de 1.000 metros de profundidad.

 

En concreto, son siete las especies de cetáceos que se pueden avistar en el Estrecho de Gibraltar, cuatro especies residentes durante todo el año, como son el delfín común o Delphinus delphis –del orden de los odontocetos- que puede llega a medir cerca de dos metros y pesar poco más de 100 kg- esta especie reside en el Estrecho de Gibraltar y en la Bahía de Algeciras y se les suele encontrar en grandes grupos; el delfín listado o Stenella coeruleoalba, -cuyas dimensiones y peso pueden llegar a ser un poco superiores a las del común, pero rara vez puede superar los dos metros- y se diferencia del delfín común por unas listas negras que le distinguen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado también tenemos el delfín mular o Tursiops truncatus, popularmente conocido por la serie de televisión flipper, llega a medir hasta los cuatro metros y puede llegar a pesar hasta 600 kilogramos. Una de sus particularidades es la gran agilidad que posee para realizar acrobacias, o grandes saltos. Por último el calderón común o Globicephala melas, cuyo tamaño alcanza más de cinco metros y su peso puede llegar hasta las 3 toneladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

                                         

                                               

 

       

 

Por otro lado, encontramos dos especies semi-residentes, en primer lugar la orca u Orcinus orca, también conocida y mal llamada en el mundo anglosajón como killer whale, cuya longitud puede llegar hasta cerca de los 10 metros y pesar unas 9 toneladas, su estancia en el Estrecho, -que se tenga constancia- está limitada a los meses comprendidos entre abril y noviembre, coincidiendo con la época de paso de su principal alimento, el atún rojo, si bien no se descarta que el resto del año también esté en la zona.

 

La otra de las especies semi-residentes es el Cachalote o Physeter macrocephalus, que puede llegar a medir hasta los 18 metros y pesar unas 40 toneladas, su estancia conocida comprende la primavera y el otoño, el resto del año se presupone que se marchan a otras latitudes del Mediterráneo, en concreto el área de las Islas Baleares y de la costa sur francesa. Se alimenta de grandes calamares que habitan a gran profundidad, por lo que son unos excelentes buceadores llegando a bucear incluso a 2.000 metros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, encontramos el rorcual común o Balaenoptera physalus, el único misticeto de los cetáceos que se dejan ver por el Estrecho. Su tamaño alcanza los 25 metros y superan el medio centenar de toneladas de peso. Su característica principal es la velocidad, alcanzando incluso los 25 nudos, una velocidad que les permite recorrer más de 300 kilómetros diarios. Esta especie transita por el Estrecho varias veces al año, bien llegando desde el Atlántico o yendo hacia el.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todas estas especies conviven a diario con pescadores, ferries, cargueros, petroleros –anualmente transitan por el Estrecho más de 100.000 barcos- lo que hace que en algunas especies esté en peligro su conservación por motivos del impacto antropogénico.

 

Texto y fotografía: David Alarcón.

 

Fuente: CIRCE.