Avistamiento de cetáceos, otra forma de conservar nuestros mares
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El avistamiento de cetáceos en Tarifa se ha convertido en una de las actividades turísticas con más tirón y actividad económica con las que cuenta el municipio. Bajo esa actividad empresarial, que mueve más de 1 millón y medio de  euros de ingresos directos cada temporada, se esconde una de las formas de educación ambiental y de conservación más interesantes mediante el "impacto" directo, es decir, es siempre más sencillo concienciar a las personas sobre lo que están viendo in situ que mediante videos y fotografías. 

Texto y fotografía: David Alarcón.

 


Han pasado ya muchos años desde que, a mediados de los 50, las costas de San Diego, en Estados Unidos, comenzaran a ver que los cetáceos pueden tener un alto interés turístico y empresarial y no sólo en lo que a la caza ballenera se refiere. Sacar turistas en un barco para ver ballenas y delfines se comenzó a postular como una actividad económica interesante, que rápidamente se extendió en países como Canadá, Nueva Zelanda, o la Costa Este de Estados Unidos. En los 80 llegó a España, en concreto a las aguas del Archipiélago canario, y a mediados de los 90 se instaló en Tarifa. Desde entonces, la actividad no ha dejado de crecer, y son varias las empresas que a día de hoy ofrecen la posibilidad a los turistas de salir al Estrecho y avistar cachalotes, orcas, delfines o calderones entre otras especies, una actividad económica, generadora de empleo y de riqueza en el municipio, que a la par actúa como motor de la conservación de nuestras costas. 

Desde un punto de vista científico, el avistamiento de cetáceos no tiene un impacto negativo en las diferentes especies, más bien todo lo contrario, ayuda a fomentar mediante charlas, y lo que es más importante, mediante la interacción directa, el cariño hacia los animales, a la vez que se aprende una pequeña parte del ecosistema marino, convirtiéndose este último en algo menos desconocido. Dicho de otra forma, cuando vas en un barco al estrecho de Gibraltar, y ves delfines, o calderones, la conciencia cambia, y no se ve con los mismos ojos en la televisión, por ejemplo, un varamiento masivo en las costas de Australia, o de cualquier otro lugar. Ya no es algo desconocido y eso es el mejor despertador para las conciencias.

 

En este sentido, cabe destacar el importante papel que en beneficio de la conservación están haciendo las diferentes empresas de avistamiento de cetáceos de Tarifa, por las que cada año pasan más de 60,000 personas que, además de disfrutar de un maravilloso paseo por el Estrecho de Gibraltar, se llevan a su lugar de origen un bonito recuerdo. La mayor parte de ellos, repite experiencia al año siguiente, o incluso durante las mismas vacaciones, y es que salir al Estrecho de Gibraltar es una experiencia nueva cada vez, que nos puede dejar en la retina momentos imborrables. 


Tarifa es una referencia europea del Avistamiento de cetáceos
 

En Europa, son varios los lugares en los que se puede salir a ver cetáceos al mar, el Estrecho de Mesina, en Italia, Córcega y Cerdeña en el Mediterráneo, las costas levantinas, la región de Murcia, el Mar de Alborán, las costas del Mar del norte… pero hay cuatro destinos que destacan sobre todos los demás, las Islas Azores, la Isla de Madeira, en Portugal; el Archipiélago Canario y Tarifa, uno de los pocos lugares en el mundo donde hay posibilidades de ver hasta siete especies de cetáceos distintos, las cuatro especies residentes en el Estrecho, como son el delfín común, el delfín listado, el delfín mular y el calderón común; dos especies semiresidentes, que pasan buena parte del año en nuestras costas, como la orca y el cachalote; y una especie en tránsito, como es el rorcual común, la segunda ballena más grande del mundo, capaz de medir hasta 20 metros. 


Esta biodiversidad es prácticamente única en el mundo, ya que en pocos lugares del planeta, además de poder ver tanta variedad, se cuenta con un porcentaje en torno al 97% de posibilidades de ver al menos una de estas especies en dos horas y media de travesía entre dos continentes, Europa, y África.